Que mochila me pongo?

MOCHILAS PARA CORRER POR MONTAÑA: UNA ELECCIÓN BASADA EN LA SEGURIDAD

La elección de una mochila o riñonera para correr por montaña y

trail-running dependerá de cada persona. Cada cual elegirá el sistema

con el que se sienta más cómodo corriendo y que mejor se adapte a sus

necesidades y a su cuerpo.



¿Parece sencillo, no?



No lo es tanto. Esta afirmación sirve en un segundo paso: primero

tendremos que haber restringido la búsqueda al tipo de mochila que sirva

a nuestros fines. No debemos olvidar nunca -especialmente quienes

vienen del mundo del running con poca o ninguna experiencia en terreno

alpino y de montaña- que el medio en el que nos encontramos es el que

dictamina lo que debemos cargar en nuestras salidas por la montaña.



La obsesión por el peso hace tomar a muchos riesgos innecesarios, que en

competición intentan ser minimizados por la organización por medio del

material obligatorio, pero que fuera de ella pueden ocasionar muchos

problemas.


  • Primero valoraremos qué material necesitamos para garantizar nuestra seguridad ante posibles imprevistos. Dependiendo del lugar, tipo de terreno, distancia, condiciones, época del año, etc, decidiremos el equipamiento indispensable para afrontar el entrenamiento, salida o prueba (hidratación, comida, ropa de abrigo y lluvia, luz, etc).
  • Después escogeremos, de entre las mochilas que permitan cargar ese material, entre los diferentes sistemas y capacidades que más se adapten a nosotros.
Barrabes

Corriendo bajo la nieve invernal, un ejemplo evidente de material imprescindible

Jamás debe hacerse al revés, (algo que por desgracia es habitual): elegir una mochila o riñonera mínima, por ahorro de peso, y sólo llevar lo que cabe en ella, eliminando elementos imprescindibles de abrigo y seguridad a mayor gloria del ahorro de gramos.

A veces no es fácil la elección: debemos llevar todo lo necesario, pero no cargar con nada superfluo

Por eso, antes de adentrarnos en la elección de mochila para carreras por montaña, vamos a comenzar hablando sobre la:

RELACIÓN SEGURIDAD-PESO EN LAS CARRERAS POR MONTAÑA



Podemos preguntarnos:

  • ¿Merece la pena jugar con nuestra seguridad por evitar 400 gramos de peso a la espalda?
  • ¿Nos cansaremos menos evitando cargar ese peso, si eso supone estar 2 horas más en la prueba?
  • ¿Emplearemos durante ese tiempo extra -de gran tensión- muchas más energías que las que ahorramos evitando cargar el peso?
  • Si sufrimos hipotermia por un fuerte descenso de la temperatura con precipitación, que puede incluso bloquearnos, ¿compensa no llevar una prenda ligera de abrigo?

Eliminando el material de seguridad necesaria para la actividad no sólo

comprometemos nuestra integridad física, sino que en muchos casos

perdemos energía y tiempo.




1. TIPOS

1.1 Riñoneras y cinturones

Si salimos a correr o entrenar alrededor de nuestra ciudad o pueblo, o

competimos en pruebas cortas con asistencia, escapes, avituallamientos,

agua disponible, terreno más fácil, etc, podremos prescindir de muchos

de los elementos de seguridad inherentes a una prueba o salida de más

kilometraje por alta o media montaña, con largas zonas de

autosuficiencia.



Y aquí entran en juego las riñoneras. Cabe lo básico: bidones de

hidratación, alguna barrita energética, teléfono móvil por si hay algún

problema, quizás un impermeable muy ligero y compacto.



Todo está perfectamente a mano, y en ningún momento tendremos que

desprendernos de la riñonera para alcanzar algo que necesitemos; de

hecho, ni siquiera tendremos que frenar la marcha.



Cinturones

Lo más minimalista que podemos encontrar son los cinturones. En realidad

es asombroso lo que puede caber en uno de ellos: llegar a tener hasta 6

bolsillos y un portabastones. Muy buenos para cuando por las

condiciones y el terreno solo tenemos que cargar lo más básico. Como

todos los elementos de carga para carreras por montaña, tienen tallas

para un perfecto ajuste.

Cinturón Pro Trail de Arch Max. Con 6 bolsillos y portabastones


Riñoneras

Ya hablando de riñoneras en sí, hay de diferentes tamaños. Su diseño es

especial y muy diferente al de las riñoneras urbanas y de trekking:

tienen cantos redondeados y ribeteados para evitar roces al correr,

carga pegada al cuerpo, perfecto equilibrio, no se mueven ni la carga se

balancea en marcha, rejilla en cinturón para evitar el exceso de

sudoración, muy ergonómicas.

Camp Ergo Belt


Normalmente las soluciones de las más polivalentes tienden hacia la riñonera de trekking, mientras que las más técnicas tienden hacia el cinturón o incluso al chaleco.

Salomon S-Lab Adv Skin 1, riñonera técnica


1.2 Mochilas y chalecos

Chalecos o mochilas deben de tener suficientes compartimentos para

cubrir las necesidades de una larga ultra (ropa, comida energética

suficiente, hidratación, incluso crampones), y algún tipo de sistema

portabastones. Algunas llevan funda de lluvia.



Todo el material debe ser accesible. Para las maniobras normales no

deberíamos tener que quitarnos la mochila. Muchas permiten incluso la

extracción de bastones sobre la marcha, sin detenernos ni extraer la

mochila.



Deben llevar sistema de hidratación con bolsa interna y tubo, que nos

permita beber sin modificar el gesto de carrera, y portabidones.


  • El sistema de hidratación interno por bolsa y tubo tiene ventajas evidentes, pero un inconveniente: para rellenarlo, hay que quitarse la mochila y, en ocasiones, extraer la bolsa de la mochila.
  • La hidratación por bidones tiene el inconveniente de que hay que modificar los movimientos en carrera para beber; pero tiene dos ventajas: no hay que quitarse la mochila para rellenar (más cómodo y rápido), y prácticamente todas las mochilas tienen 2 portabidones: esto nos permite llenar uno con agua y otro con bebida isotónica, por ejemplo.
Chalecos

Una mochila para correr por montaña no puede impedirnos la carrera. Por

eso su diseño intenta parecerse a una segunda piel que no nos impida

movimientos, y sobre todo que consiga que la carga no nos desequilibre y

no se mueva al correr.



Las marcas descubrieron que la mejor forma de conseguir esto es creando

una especie de chaleco adaptado al cuerpo y por el que vaya distribuido

el material.

Salomon S-Lab Sense Ultra 8, chaleco-mochila para carreras por montaña


La ventaja de este diseño es su gran ergonomía y la distribución del peso por delante y detrás a lo largo de mayor extensión, que consigue mayor equilibrio y hace que sintamos que llevamos “menos” peso.

Para algunas y algunos, hay un sacrificio en comodidad, resultando demasiado opresivas, y prefieren mochilas que son más bien una mezcla entre una mochila de carga y un chaleco, también especialmente diseñadas para corredores. Son menos radicales y ceñidas, más cómodas.

Aunque todas las mochilas para carreras tienen un aire de chaleco, diferenciaremos entre los chalecos propiamente dichos (Salomon S-Lab, por ejemplo), muy técnicos, para aquellos que corren y buscan el mejor tiempo y el mayor rendimiento, y las mochilas más holgadas, para el resto.

Tanto mochilas como chalecos suelen tener talla. En el caso de los chalecos la correcta elección es fundamental, si no queremos aumentar la incomodidad.

Esta necesidad de ajuste correcto ha llevado a la creación de modelos específicos para la anatomía femenina.

Mochilas pequeñas (de 3 a 8 litros)

Este tipo de mochilas son muy buenas para pruebas cortas y hasta 45

kilómetros, siempre que sean carreras en las que las zonas de

autosuficiencia no sean largas.



Las más pequeñas, de 3 litros, permiten llevar lo mínimo indispensable;

las de 8 pueden servir a algunos para pruebas por encima de los 45

kilómetros.

Mochila  Raidlight Trail XP6 Evo para mujer. 6 litros


Mochilas grandes (de 10 litros hasta 20 litros)

Nos dan una gran autonomía, y en ellas podemos llevar todo lo necesario e

imprescindible para nuestra seguridad, tanto en ultras como en

incursiones en alta montaña, o malas condiciones de terreno y meteo.



Son las más complejas de diseñar, por su mayor carga que inevitablemente

tiende a moverse, pero en estos momentos cualquiera de estas mochilas

permiten correr sin oscilaciones ni desequilibrios.



Las más usadas tienen entre 10-12 litros, que se ha convertido en el

estándar de capacidad. Con el material ligero y comprimible actual, la

mayoría puede llevar en ese volumen todo lo necesario para una ultra o

cualquier salida sin comprometer su seguridad.

Grivel Mountain Runner 12 litros


Más allá de los 12 litros, las mochilas para carreras entran en el terreno de la autosuficiencia. Carreras sin avituallamientos, muy largas, días en la montaña con distancias muy largas que requieran de especial seguridad, invernales, etc.

Raidlight Ultra Olmo 20 litros


Estas mochilas de gran capacidad son muy polivalentes. Para correr, son

mejores las de menor volumen, pero estas tienen la ventaja de que,

además, son muy eficaces para trekking ligero o rápido, senderismo o

montañismo no técnico de día, etc.


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